Los edificios públicos y patrimoniales suelen presentar complejos desafíos de calefacción, especialmente en espacios como iglesias, centros comunitarios, ayuntamientos y lugares históricos. Los grandes volúmenes interiores, los techos altos, los gruesos muros de mampostería y el aislamiento limitado pueden hacer que los sistemas de calefacción convencionales sean ineficientes y difíciles de controlar.
La calefacción por infrarrojos ofrece una alternativa eficaz al proporcionar calor radiante directamente a los ocupantes y las superficies interiores, en lugar de intentar calentar grandes volúmenes de aire. Esto la hace especialmente adecuada para edificios donde mantener un confort constante ha sido tradicionalmente problemático, especialmente durante el uso intermitente o estacional.
Los paneles infrarrojos se pueden instalar discretamente para minimizar el impacto visual, lo que ayuda a preservar el carácter y la integridad de los interiores históricos. Al calentar suavemente paredes y superficies, la calefacción por infrarrojos también ayuda a reducir la condensación y la humedad, lo que contribuye a la protección a largo plazo de acabados, obras de arte, mobiliario y elementos arquitectónicos.
Para espacios públicos y comunitarios, la calefacción por infrarrojos permite una zonificación y una programación flexibles. Las áreas individuales se pueden calentar solo cuando están en uso, como durante servicios religiosos, reuniones o eventos, lo que mejora la eficiencia y mantiene un ambiente confortable. Esta página explora cómo se puede aplicar la calefacción por infrarrojos en entornos públicos y patrimoniales para ofrecer una calidez fiable, un mejor control y un uso responsable de la energía.
